José Bogado Rodríguez
El Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano con todas las
velas desplegadas /Antonio Guerra.
Desde
la gesta del Descubrimiento de América hasta nuestros días, los marineros de
Palos de la Frontera han sido protagonistas de numerosas hazañas y aventuras
por todos los mares y océanos de nuestro planeta. Entre ellas se encuentran las
vividas a bordo del buque más emblemático y simbólico de la Armada española, el
Juan Sebastián de Elcano. Son muchos
los marineros palermos los que han formado parte de la historia de este vetusto
velero bergantín-goleta, realizando cruceros de instrucción o dando la vuelta
al mundo y que dedicaron una parte de sus vidas al buque escuela de la Armada
Española, como marineros de reemplazo o profesionales.
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José Bogado
Rodríguez, el Grillo |
José
Bogado Rodríguez, el Grillo, como le
conocen en esta localidad, tuvo la fortuna de realizar un crucero de nueve
meses continuados como marinero de reemplazo, a bordo de este buque que fue
escuela de Reyes, ya que el Rey Juan Carlos de Borbón y su hijo el Rey Felipe
VI, realizaron allí el crucero de instrucción en el puesto de guardiamarina en
los años 1958 y 1987, respectivamente. Bogado recuerda como si fuera ayer, el
día que le comunicaron que tenía que embarcar en el Elcano. «Yo estaba haciendo
la mili en Cádiz, ya había jurado bandera y superé unas pruebas para zapatero;
de veinte zapateros sólo las pasamos dos. Me quedé en el Arsenal y luego me
destinaron, también de zapatero, al “Minador Marte”, que estaba atracado en el
Arsenal de La Carraca. Cuando me avisaron me encontraba en la casa de mi
maestro, el que me enseñó la profesión de zapatero, que se había ido de Palos a
vivir a Cádiz, a San Severiano. Había llegado una orden de Capitanía al “Minador
Marte”, y el cartero sabía muy bien cómo localizarme. Me dijo que tenía que preparar
ligero el saco porque al día siguiente me tenía que embarcar en “el barco de
los palos largos”. Ya me habían concedido el mes de permiso y ese mismo día
pensaba venirme para casa, pero me fastidiaron. Me presenté en el barco y el
capitán, don Emilio Haya, me dijo que el permiso que ya tenía firmado quedaba
suspendido porque tenía que embarcar sin más remedio en el “Elcano”. No se me
olvidará nunca, ese día estaban echando en el barco la película “Botón de Ancla”».
Buque Minador Marte,
primer destino de José Bogado/Archivo de la Armada
Bogado
pasó más de un mes vomitando todo lo que comía, lo pasó muy mal, estaba siempre
mareado y tirado en cubierta. «Un día el
brigada de maniobras, un gallego que se llamaba don Manuel Tauriño, me vio
tirado en un rincón de la cubierta y me llevó a la enfermería para que me
reanimaran, porque me tenía que subir al palo donde tenía mi puesto en las
maniobras. El primer día me subieron amarrado con dos cabos; después le fui
perdiendo el miedo y ya empecé a subir yo solo. Tiene guasa subirse allí
arriba…». Bogado ejercía su profesión como zapatero y no participaba en
otras labores, excepto en las guardias, que le tocaba baldear la cubierta a
golpe de chiflo (silbato), y cuando tocaba maniobra general. Reparaba las botas
de toda la tripulación y, cuando estaban en tierra limpiaba las botas de los
oficiales y suboficiales.
Mientras estuvimos allí venía todos los días con su mujer y dos cochazos que tenían a recogernos a todos los de Huelva para llevarnos de paseo por Nueva York. Él ganaba mucho dinero en el muelle con eso de las grúas. Echaba mano a trabajar a las seis de la mañana y a las doce ya estaba listo». Bogado no puede evitar la emoción al relatar este inolvidable encuentro y por momentos se le quiebra la voz. «En mi rancho estábamos el peluquero y yo, y todos los demás eran cabos. Nos llevábamos muy bien con ellos, fíjate que hasta nos lavaban las gavetas de la comida. Cuando aquello yo cantaba “medioregular”, y había otros más de Huelva que sabían cantar, y uno que tocaba la guitarra, en total éramos ocho. Cuando había misa el páter nos llamaba para cantar; y el comandante, que era muy aficionado al flamenco, también nos llamaba para que le cantáramos. Le organizábamos muchas fiestas a bordo. Mi vida en el “Elcano” fue muy dura los primeros meses, pero gracias a este viaje he recorrido el mundo, he conocido a mucha gente y he vivido experiencias que nunca olvidaré».
José Bogado Rodríguez sigue viviendo en Palos de la Frontera y disfruta en la actualidad de su merecida jubilación.
Este artículo fue publicado
en el periódico Palos Punto Cero en
febrero de 2016
José Antonio Mayo Abargues



