El
poblado forestal de Mazagón fue construido en los años de la posguerra para
albergar a los trabajadores del antiguo Patrimonio Forestal del Estado, que se
dedicaron a reforestar el bosque. Las primeras viviendas fueron chozas de
juncos, pero en la primera mitad de los años 40 se construyeron las casas que
existen en la actualidad, y que pasaron más tarde a formar parte del Instituto
Andaluz de Reforma Agraria (IARA). Por aquella época se construyeron también
los poblados de Los Bodegones, El Abalario (ya desaparecidos), Los Cabezudos y
La Mediana, que se encuentran totalmente en ruinas.
Los
vecinos del poblado de Mazagón vivieron en condiciones precarias durante muchos
años, alumbrándose con carburos, ya que la luz eléctrica no llegó hasta el año
1971, y acarreando el agua de un pozo distante de sus viviendas; aunque
contaban con una escuela, un economato y una cantina. El de Mazagón es el único
poblado que se conserva en buen estado y está habitado durante todo el año por
algunas familias.
El
primer fin de semana de mayo Mazagón celebra su romería en honor de la patrona
de la localidad, la Virgen del Carmen, que es trasladada en peregrinación hasta
la ermita del poblado, donde las reuniones de familias y amigos disfrutan de
una fiesta organizada por la Hdad. de Romeros del Carmen.
En
el año 2010 los antiguos habitantes del poblado constituyeron la Asociación
Poblado Forestal de Mazagón (ASPOFOMA), cuyo objetivo es la restauración,
conservación y defensa del poblado y su entorno, y su promoción como espacio
público de interés social, cultural, educativo y medioambiental.
Escondido
entre los pinos, y apenas visible desde la carretera que une Mazagón con
Matalascañas, el poblado forestal de Mazagón, una de las señas de identidad de
esta población, se resiste a desaparecer.
José
Antonio Mayo Abargues
